Petición contra la enmienda de la reelección y los violentos sucesos del 31 de marzo [convocatoria a todxs lxs paraguayxs]

Ante el intento de aprobación de la enmienda que permite la reelección presidencial y los violentos sucesos del pasado 31 de marzo, les invitamos a todxs lxs paraguayxs para que lean la siguiente petición y denle su firma en apoyo y defensa de la democracia en Paraguay.

 

Enlace para acceder a la petición:

https://drive.google.com/file/d/0B9KsyxdAWiNtYWc0ck5XMjZiaU0/view

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O que fazer em Paraguai

Represa Hidroeléctrica Itaipú Binacional

Costanera de la Ciudad de Encarnación Paraguay

Shopping China Importados

Shopping China Importados (Pedro Juan Caballero)
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Ruinas jesuíticas de Jesús de Tavarangue

Paseo La Galeria
Paseo La Galeria (Asuncion)
Casa de la Independencia

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Saltos del Monday

Saltos del Monday (Presidente Franco)
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PYG 125.000*
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Museo del Barro

Museo del Barro (Asuncion)
San Jose Beach

San Jose Beach (Encarnacion)
Shopping Paris
Shopping Paris (Ciudad Del Este)
Casa Nissei
Casa Nissei (Ciudad Del Este)
Gran Hotel del Paraguay

1 excursão disponível
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PYG 523.810*
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Iglesia de la Santisima Trinidad

Ponte da Amizade
Ponte da Amizade (Ciudad Del Este)
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10 coisas para fazer no Paraguai, além das compras! Dicas de viagem.

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Festejos pelo Dia das Mães e pela independência paraguaia em São Paulo

No próximo domingo, dia 15 de março, celebrar-se-ão em São Paulo, capital, o Dia das Mães e a independência do Paraguai. Os festejos terão lugar na Igreja da Paz (Rua do Glicério, 225, Liberdade) a partir das 12 horas, tendo entre suas atrações a celebração de uma missa em castelhano, apresentações de danças folclóricas, músicas tradicionais do cancioneiro paraguaio em acompanhamento de violão e harpa e comidas típicas.

 

O evento, organizado pela Coordenação Paraguaia da Missão Paz Scalabrinianos, é gratuito e aberto a todos.

 

Link para mais informações: http://migramundo.com/paraguaios-em-sp-celebram-dia-das-maes-e-205-anos-da-independencia-neste-fim-de-ano/

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Nova página do Paraguai Teete no Facebook

Convidamos todos que nos acompanham a curtir nossa nova página no Facebook, cujo acesso pode ser feito pelo seguinte link:

https://www.facebook.com/Paraguai-Teete-936045819848209/

Contamos com o aporte de vocês!

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“El alma y la palabra no se separan” – La preservación de la lengua guaraní en el siglo XXI

Entrevista con Miguel Ángel Verón, lingüista, director general de la Fundación Yvy Marãe’ỹ, miembro de Número del Guaraní Ñe’ẽ Rerekuapavẽ (Academia de la Lengua Guaraní), director del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní, en la ciudad paraguaya de San Lorenzo, y profesor de la Universidad Nacional de Asunción.

Por Paulo Mortari A. Correa

 

Entre todos los idiomas autóctonos de Latinoamérica, aunque guarde diferencias con relación a sus formas más arcaicas, el guaraní es un caso de excepcionalidad tanto por el número de hablantes actualmente – según estimativas, son hacia ocho millones de personas, siendo la mayoría habitante de Paraguay, y las demás, distribuidas por países como Argentina, Brasil y Bolivia [1] – como por su significativa presencia también en zonas urbanas y por el reconocimiento constitucional como una de las lenguas de uso oficial de un Estado – el paraguayo.

El comienzo del histórico de resistencia del guaraní data del inicio de los tiempos coloniales. En la entonces Provincia del Paraguay, el idioma logró sobrevivir a los intentos de los colonizadores españoles de darle exclusividad al uso del castellano, esfuerzo, de algún modo, prolongado por los gobiernos constituidos tras la independencia del país, que, en gran medida, ampliaron la inutilización del guaraní en la gestión pública e intensificaron su exclusión del sistema formal de enseñanza.

A pesar de ser marginado en el ámbito estatal, el idioma conquistó cierto prestigio en las dos guerras enfrentadas por Paraguay – es decir, la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) y la Guerra del Chaco (1932-1935) –, siendo ampliamente utilizado por los militares a fin de evitar que los oponentes tuvieran conocimiento sobre tácticas y estrategias, aunque, al final de las hostilidades, su alejamiento de las grandes publicaciones e instituciones públicas y depreciación frente al castellano hayan persistido. A pesar de ello, mientras se distanciaba de la esfera de la formalidad, el guaraní se mantuvo vigoroso en la informalidad – por donde, justamente, la vida más respira –, hasta el punto de ser la lengua de mayor referencia del país, sostenida por su amplio uso popular, en lo que se incluyen charlas entre padres e hijos en los hogares y canturías de jóvenes en encuentros de amigos.

El guaraní, hoy, de acuerdo con estadísticas recientes, es todavía el idioma más hablado en Paraguay, además de haber conquistado el simbólico reconocimiento como “lengua oficial” por la Constitución Nacional. Aun así, su preservación, en la práctica, sigue amenazada por factores como el bajo uso en la esfera pública y la presente caída en los casos en que madres y padres paraguayos residentes tanto en el propio país como en el extranjero trasmiten la lengua a sus hijos.

La debilitación del guaraní, además de perjudicar la vida de aquellos que se comunican solamente a través de él – caso de los campesinos forzados a migrar de zonas interioranas a grandes núcleos urbanos por cuenta de la pérdida de tierras para la expansión del agronegocio de monocultivo, enfrentando dificultades de inserción en el mercado laboral por no tener el dominio del castellano o de la lengua de otro país al cual puedan emigrar –, culmina en una inconmensurable pérdida cultural e identitaria a los habitantes e inmigrantes de Paraguay, cuya forma de pensar está fuertemente basada en lo que el idioma les ha proporcionado a lo largo de tanto tiempo. La reversión de este cuadro, sin embargo, es posible y podría ocurrir con planificación lingüística adecuada y con la propia aplicación de instrumentos ya existentes – caso de la llamada “Ley de Lenguas”, de 2010 –, como nos cuenta el lingüista y profesor Miguel Ángel Verón en la entrevista transcrita a seguir.

Miguel Ángel Verón - foto

Miguel Ángel Verón. Foto gentilmente cedida.

PARAGUAI TEETE:

En el 2014, se publicó un artículo suyo en la Revista Travessia (TRAVESSIA. Revista do Migrante. Publicação do Centro de Estudos Migratórios de São Paulo, ano XXVII, n° 74, Janeiro – Junho/ 2014, p. 109-118) [2], titulado “Los migrantes paraguayos y la lengua guaraní”. Una de las cosas que usted dice en el texto es que el idioma guaraní logró sobrevivir a la imposición del castellano por la Corona Española en los tiempos coloniales hasta el punto de ser hablado actualmente por la mayoría de la población paraguaya y declarado uno de los idiomas oficiales del país, algo que no se ve con tamaña magnitud en ningún otro país de la región. ¿A qué se debe ese hecho?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Para contestar esa pregunta, hay que conocer la historia paraguaya y, también, la situación socioeconómica y sociolingüística del país. Primeramente, hay que entenderse que no es cierto que el paraguayo siempre haya sido bilingüe. Ese es un mito que nunca se me ha metido en la cabeza. Defiendo, así como otras personas, que el Paraguay fue, durante un buen tiempo de su historia, monolingüe guaraní.

Durante el periodo colonial, un porcentaje mínimo de personas hablaba el castellano. El idioma dominante era, sin duda, el guaraní. Investigaciones recientes, inclusive, muestran que el guaraní se utilizaba en algunos documentos oficiales, en su variación escrita. El uso oficial del guaraní empezó a abandonarse solamente tras 1811, es decir, después de la independencia paraguaya. En ese momento, probablemente el cinco por ciento de la población – no más que eso – hablaba castellano, y no había en el país ni siquiera una persona que no hablara guaraní. O sea, los extranjeros que venían al Paraguay ineludiblemente tenían que aprender el guaraní. Tanto fue así que la Iglesia católica, en 1603, decidió que los religiosos en Paraguay – y aquí, nos referimos a los religiosos extranjeros – no podían practicar el catecismo o enseñar la fe cristiana sin antes aprender el guaraní, lo que contribuyó para el fortalecimiento de la lengua.

El guaraní, entonces, se impuso como lengua única en Paraguay. ¿Y por qué eso? Hay que entender que en Paraguay, en su tempo de colonia, había muy poca presencia de españoles, y los españoles que venían eran mayoritariamente varones. Las mujeres españolas solamente llegaran al país tiempos después. Por consiguiente, se entiende que los españoles, por mucho tiempo, formaron parejas con las indígenas, y para vivir en un país donde sólo se hablaba el guaraní, tuvieran, necesariamente, que hablar el guaraní. Entonces, desde la colonia hasta la independencia, sólo se podía vivir en Paraguay hablando guaraní.

Desde la independencia hasta más o menos 1950 o 1960, creo yo, también no se podía vivir en Paraguay sin saber el guaraní – aunque el uso oficial de la lengua hubiera empezado a decaer. No se podía vivir en Paraguay solamente con el castellano, pues esa era una lengua minoritaria en el país. Hacia 1811, aproximadamente el 5% de la población sabía hablar el castellano, y no estoy refiriéndome a los monolingües castellanos. De ese modo, el 95% no sabía esa lengua. Y el guaraní era hablado por el cien por ciento de la población.

El 12 de febrero de 1812, sin embargo – menos de un año después de la independencia –, la Junta Superior Gubernativa del país decidió que la lengua de la educación paraguaya sería el castellano, no el guaraní. Ese escenario se agravó con el final de la Guerra de la Triple Alianza, en 1870 [3], ya que, por decreto, el gobierno-marioneta controlado por Argentina y Brasil prohibió el uso del guaraní en las escuelas.

Entonces, en realidad, de acuerdo con mi perspectiva, Paraguay fue, a lo largo de su historia y en gran medida, monolingüe guaraní. El castellano fue creciendo poco a poco e imponiéndose como lengua oficial, lengua del trabajo y lengua de la educación, hasta el punto que ya es imposible vivir en Paraguay solamente con el guaraní. El Estado paraguayo, en más de doscientos años, no tuvo la voluntad de garantizar que los hablantes de guaraní vivieran su propia lengua, ya que siempre ha funcionado solamente en castellano.

Con todo, el guaraní ha sobrevivido a lo largo del tiempo – hecho, en alguna medida, explicado por la trayectoria histórica que brevemente he expuesto – y mantiene su vitalidad hasta hoy, lo que se debe a, por lo menos, dos razones. La primera de ellas es la lealtad y el orgullo que los hablantes del guaraní tenemos hacia la lengua. Y la segunda es que, en Paraguay, nunca tuvimos la oportunidad de aprender el castellano – lengua de prestigio, escuchada y leída por todas partes hoy día. Ahora que lo tenemos, el guaraní enfrenta un futuro incierto. Solamente una política lingüística diferente a las que han sido impuestas desde el momento de la independencia puede garantizar la vitalidad futura de esa lengua.

El guaraní, de hecho, ha avanzado mucho en lo legal. La Constitución Nacional de 1967 lo reconoció como “idioma nacional”, mientras que la de 1992, como “lengua oficial”, al lado del castellano. En el 2010, se sancionó la Ley de Lenguas [4]. Tenemos, hoy, además de eso, la Secretaría de Políticas Lingüísticas y la Academia de la Lengua Guaraní, y el guaraní sigue siendo la lengua más hablada en el Paraguay. A nivel regional, el guaraní es, también, idioma oficial del Mercosur y lengua de trabajo del Parlasur, además de enseñarse en universidades de varios países, como Brasil. Pese a eso, es una lengua menos valorada, que aún no posee el mismo prestigio del castellano. Es de acuerdo con eso que estamos buscando [dentro de las instituciones y grupos a los cuales Miguel pertenece] que el estatus del guaraní se equipare al del castellano.

 

 

PARAGUAI TEETE:

Se suele decir que, mientras el castellano es el idioma de los negocios y de la administración pública, el guaraní es la lengua del hogar, de la intimidad, de la poesía. ¿Eso se mantiene hasta hoy?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Esa es una situación ilógica que, sí, se mantiene. El castellano es la lengua de prestigio, es la lengua “alta”, la lengua también de la élite. El guaraní sigue siendo la lengua de la informalidad, y el castellano, de la formalidad. El guaraní sigue siendo la lengua de las calles, del hogar, y el castellano, la única lengua de la universidad, de las oficinas y de la administración del Estado. Si bien, es cierto, los funcionarios hablan entre sí en guaraní, el castellano se mantiene como la lengua de uso escrito de la función pública y también, ciertamente, la lengua única de uso en las empresas privadas. De ese modo, esa situación lingüística ilógica todavía se mantiene.

Hay que decirlo, sin embargo, que, sí, las cosas han cambiado un poco. Hace quince o veinte años, a uno se lo miraba mal en empresas o entidades públicas y privadas cuando hablaba en guaraní, lo que ha sido superado.

En realidad, hemos avanzado mucho en el aspecto simbólico del guaraní, pero en su uso normativo, hemos avanzado muy poco por lo pronto. Por ejemplo: si solicito la emisión de mi cédula de identidad, se me la emitirán solamente en castellano. La Ley de Lenguas, con todo, dice que la cédula de identidad, el pasaporte y otros documentos se deben emitir en guaraní y castellano. Pero ya hace cinco años que la Ley de Lenguas salió, y esos documentos continúan, todos ellos, solamente en castellano. No existe versión en guaraní. Si requiero, por ejemplo, una ley o decreto en el Parlamento o en el Ejecutivo, sólo me proveerán textos en castellano, ya que no hay versión en guaraní. O sea, en lo simbólico, el guaraní está relativamente bien, pero en cuanto al uso concreto, creo que está lejísimo todavía de lo esperado.

La Ley de Lenguas establece claramente que el Estado paraguayo tiene que funcionar tanto en guaraní como en castellano, ya que ambas lenguas son oficiales. Temo, sin embargo, que esa y otras normas “se queden en la nada”. Como es común aquí, si no hay fuerza social que lo impulse, esos instrumentos no funcionan.

 

PARAGUAI TEETE:

Según datos recogidos por Bartomeu Melià – una de las más grandes referencias en los estudios acerca de los guaraníes en Paraguay – y expuestos por usted, el 60% de la población paraguaya tiene el guaraní como lengua materna. Además, usted dice, en su texto, que “el guaraní ha llegado a ese siglo gracias al hogar, a la familia, y a pesar del Estado y de la escuela”. ¿Usted piensa que, hoy día, la realidad de exclusión del idioma guaraní frente al castellano en la gestión pública y en el sistema de enseñanza ha empezado a cambiar? En su percepción, ¿cuáles son los principales retos que el guaraní enfrenta para su supervivencia?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Ese dato está correcto. De las personas de mi edad, por ejemplo, que ya pasaron de los cuarenta años, el 80% tiene el guaraní como lengua materna. Sin embargo, lamentablemente, entre los jóvenes de 15 a 20 años, probablemente el 55% de ellos ya tiene el castellano como lengua materna, y el 45%, aproximadamente, el guaraní.

¿Y cuáles son los retos? Yo diría que el gran desafío para la sobrevivencia o, en este caso, para asegurarle la vitalidad al guaraní para hoy y más adelante es, justamente, que se cumpla la Ley de Lenguas, lo que, a su vez, está relacionado a la planificación del presente y del futuro de la lengua. Cuando fui Director General de Planificación Lingüística en la Secretaría de Políticas Lingüísticas, había iniciado la elaboración de un plan nacional de normalización de las lenguas, es decir, una planificación de todas las lenguas. Cuando salí de allá, comencé a desarrollar mi tesis de doctorado, que trataba de planificación lingüística. Elaboré, entonces, un plan que puede ser desarrollado desde el Estado y con el apoyo de la sociedad por un periodo de diez años para normalizarse el uso de la lengua guaraní.

En planificación lingüística, se dice que hay tres ramas que se deben trabajar, siendo ellas la planificación del estatus, la planificación del corpus y la planificación del aprendizaje. El reto es, precisamente, el siguiente: planificar y hacer con que el Estado actúe como se lo hace en Cataluña, en Finlandia, en Galicia, en País Vasco, etc., o sea, que el Estado lleve adelante la aplicación de un plan de lenguas.

La planificación del estatus significa justamente elevar el estatus de la lengua. El castellano es una lengua que tiene un estatus más elevado que el guaraní. Por consiguiente, debe hacerse el esfuerzo, desde el Estado y la sociedad, para equiparar el estatus del guaraní al del castellano. ¿Qué significa ello? Que valoremos, de la misma manera, ambas lenguas, y que los paraguayos y paraguayas tengamos orgullo de hablar guaraní de la misma manera que lo tenemos con respecto al castellano. Que tengamos motivos para usar, tanto en lo oral como en lo escrito, ambas lenguas. Por fuerzas intrínsecas, las lenguas no logran elevar su estatus; esto se eleva o se reduce por medio de políticas públicas.

La planificación del corpus no es nada más que el trabajo que ha sido desarrollado en la Academia de la Lengua Guaraní. Significa, por ejemplo, tener un diccionario oficial de la lengua guaraní. Eso todavía no existe, pero estamos trabajando para ello. Es necesario que tengamos un diccionario especializado en terminología para la medicina, para la electrónica, para la informática, para la química, para la física; o sea, para todos los campos. Esa planificación también consiste en trabajarse la unificación de la gramática y del modelo de guaraní que usaremos, por ejemplo, en el Facebook, en la computadora y en la internet.

Ya la planificación del aprendizaje corresponde, fundamentalmente, al Ministerio de Educación y Cultura, por si realmente se cumpla la Ley de Lenguas. Lamentablemente, el Estado no tiene un plan para el guaraní, pero si se lo elabora y se lo desarrolla, creo que lograremos asegurar la vitalidad presente y futura de la lengua.

Mi tesis de doctorado, que está escrita en guaraní, se traducirá al castellano, y deseo publicarla fin de año, de modo a ser una humilde contribución para la Secretaría de Políticas Lingüísticas, para el Estado y también para la nación en general. La idea es que el Estado funcione en ambas lenguas y que el guaraní se pueda sentir, ver y oír por todas partes. Hoy, por ejemplo, tenemos la siguiente situación: si uno viaja desde Asunción a Ciudad del Este, no verá ni siquiera una leyenda de la señalización de la ruta en guaraní, aunque la Ley de Lenguas se lo establezca. La Ley de Lenguas dice, en su artículo 3°, que el Estado paraguayo debe prestar especial atención a la lengua guaraní. ¿Qué significa eso? Significa que se debe cuidar más al guaraní.

Con respecto a la señalización de las rutas, nosotros, particularmente, proponemos que la versión en guaraní no solamente sea incluida, sino que esté en la parte de arriba de las placas de tránsito, mientras que la versión en castellano, abajo. Aquí siguen algunos ejemplos: si una placa dice “reduzca la velocidad”, tiene que decir también “Eho mbegueve”. Si dice “gire a la izquierda”, debe decir también “Ejere nde asúpe”. Todo ello tiene importancia para la lengua, pues eso va a hacer justamente con que ella tenga estatus. Quisiera que los canales televisivos, por ejemplo, utilizaran más lenguas – ellos han usado un poco más el guaraní en los últimos años, pero es insuficiente todavía – y que todos los documentos públicos estuvieran en ambas lenguas oficiales de la República.

 

PARAGUAI TEETE:

A través de su artículo, es posible percibir una relación entre la realidad del idioma guaraní y patrones de exclusión social de paraguayos y paraguayas en su propio país. Como se lo dice, una buena parte de los que tienen el guaraní como lengua vernácula son campesinos, muchos de los cuales son expulsados de sus tierras debido a la expansión del agronegocio y se desplazan a grandes ciudades, donde, con el uso de su idioma materno, no logran acceder a empleos mejores. Así, me parece que la preservación del guaraní y la garantía de los derechos de los que lo tienen como lengua materna no depende solamente de políticas lingüísticas, pues hay una realidad social más amplia y compleja por detrás de eso, la cual, justamente, margina a aquellos que hablan ese idioma o provienen de las regiones donde más se lo habla. ¿Ese pensamiento está correcto?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Su apreciación es totalmente correcta. Por ello, digo que la planificación lingüística adviene de la política lingüística, y se entiende que la política lingüística debe estar en consonancia con las otras políticas que son impulsadas desde el Estado. Si fue posible, en 1992, a través de un consenso, declarar el guaraní, juntamente con el castellano, como lengua oficial, eso resulta de una política de Estado que vino a impulsar el uso equitativo de ambas lenguas. Cuando se reglamenta la Ley de Lenguas, en el 2010, así como el mencionado artículo constitucional, otra vez fue un acuerdo, digamos, dentro del Estado, de los poderes del Estado, del Parlamento y del Ejecutivo.

Sin embargo, ahora en Paraguay, estamos en un momento adverso en lo que se refiere a la libertad en general, lo que ha dificultado la implementación de esa Ley. Si esa ley es aplicada, será posible equiparar el guaraní al castellano, elevando, así, su estatus, impulsando su aprendizaje y asegurándole su vitalidad para el presente y el futuro.

Y es totalmente correcta esa apreciación de que no se puede separar la cuestión lingüística de la cuestión económica, política y social, ya que constituyen un mismo reto – y la Ley de Lenguas se alinea a eso. Hay que tener en cuenta que la planificación lingüística es, también, una planificación social. No se puede planear la normalización de la lengua sin llevarse en cuenta los cambios sociales necesarios para tanto.

En Paraguay, el guaraní está pasando por crises muy graves, como lo están los campesinos indígenas. Paraguay siempre ha sido un país rural. Hace veinte años, el 60% de la población vivía en el campo. Ahora, esa cifra es de menos de 40%. Empresas agrícolas están expulsando a los campesinos indígenas de sus territorios, y la soja está minando las propiedades que los campesinos monolingües tradicionales utilizan. Por consiguiente, esas personas terminan por irse a São Paulo, a Ciudad del Este, a Asunción; otros, a la Argentina. Y es cierto que, los que se van a Brasil, deben aprender el portugués; los que se van a la Argentina, el castellano; y los que se van a Ciudad del Este, el castellano y el portugués. De lo contrario, no pueden encontrar trabajo, o, si lo encuentran hablando solamente el guaraní, suele ser en condiciones extremamente mal pagadas y, muchas veces, en situación de explotación.

Por lo tanto, por la forma en que van las cosas, el ambiente y la realidad sociolingüística es totalmente adversa a la lengua guaraní. ¿Y qué se debe hacer, entonces? Garantizar la implementación de las políticas necesarias desde el Estado, pero si el Estado no lo hace, debe impulsárselo desde la sociedad civil. La Ley de Lenguas, la oficialización del guaraní en 1992, entre otras, son todas conquistas populares. Se impulsaron “desde abajo hacia arriba”. De ese modo, seguiremos impulsando “desde abajo hacia arriba” la normalización de la lengua guaraní y el respeto de los derechos humanos.

El guaraní tiene grandes retos. Uno de ellos se relaciona al hecho de que está disminuyendo el número de monolingües en guaraní. En 1950, probablemente el 90% de la población paraguaya tenía como lengua materna el guaraní y el 50% era monolingüe en esta lengua. En 1992, 37% de la población era monolingüe guaraní. En 2002, la cifra bajó para 27%. Lamentablemente, no tenemos los resultados del censo de 2012 [5], pero algunos medios de comunicación dicen que, según datos preliminares, el monolingüismo guaraní está por debajo de los 15%. Eso significa que, dentro de veinte años, más o menos, no habrá más monolingües en guaraní en Paraguay. No significa que no sepan o que no hablen el guaraní, sino que no son monolingües en guaraní, y, desde mi punto de vista, los monolingües constituyen la cantera de esta lengua.

Por otro lado, me preocupa mucho que los padres y madres que hablan ambas lenguas en Paraguay no les repasen el guaraní a sus hijos. Probablemente el 70 o 80% de ellos terminan por transmitirles solamente el castellano, y eso sin hacer referencia a los paraguayos que viven en el extranjero. Asimismo, el sistema educacional es totalmente adverso a la lengua guaraní. La práctica de la enseñanza sigue siendo monolingüe castellana, mientras, constitucionalmente, la educación paraguaya es bilingüe en castellano y guaraní.

Uno que anda, por ejemplo, por Asunción puede ver carteles anunciando “educación bilingüe castellano/inglés”. ¡Eso es inconstitucional! El Estado debería actuar y exigir a esos colegios, pues no pueden violar la Constitución Nacional. La Carta Magna dice claramente que las dos lenguas oficiales – por lo tanto, también las dos lenguas de la educación o de la enseñanza – son el guaraní y el castellano, de modo que un colegio o universidad no puede colgar un letrero en que se lee “educación bilingüe castellano/inglés”.

 

PARAGUAI TEETE:

Usted dice que muchos de los inmigrantes paraguayos hablantes de guaraní no lo transmiten a sus hijos, lo que pone en riesgo la supervivencia de la lengua. ¿Por qué eso ocurre?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Ese es un tema muy amplio y difícil de explicarse, pero trataré de resumirlo, por lo menos desde mi modesto punto de vista.

Paraguay es, en gran medida, un país “xenocéntrico”. Significa que los paraguayos, en general – no por vocación ontológica o por ser algo natural, sino que por una construcción social impuesta, a lo largo del tiempo, desde el Estado y por las relaciones coloniales de poder –, siempre han preferido más lo que es extranjero al propio. Eso se ve en la música, por ejemplo. Nos gusta tanto escuchar la música brasileña, mejicana, colombiana, pero, muchas veces – especialmente los jóvenes, hoy día –, muchos sienten vergüenza de escuchar la polca paraguaya y la guarania. ¿Por qué? Porque eso es Paraguay, y ese es un problema grave. Entonces, los paraguayos tenemos un complejo social y, también, lingüístico. Siempre digo como ejemplo: conozco a muchísimos españoles que viven acá en Paraguay que nunca han aprendido guaraní y que siempre hablan el español de España. Así sucede también con los argentinos, que hablan el castellano argentino y no aprenden guaraní. Por otro lado, cuando un paraguayo va a España y se queda por cuatro o cinco meses, ya regresa hablando como un español.

Se trata de una construcción social. Como decía yo, aunque tengamos una lealtad lingüística hacia el guaraní, es cierto también que somos “acomplejados” y que no queremos asumir el guaraní como “nuestro”. ¿Y por qué eso? Por tanta represión que ya ha habido. Acuérdese de que, en el período posterior al término de la Guerra de la Triple Alianza, a los niños se solía pegar en la boca por hablar guaraní. No se les permitía que hablaran guaraní, aunque fuera su única lengua. Esa represión tan criminal que fue impuesta hizo con que el país se redujera al mutismo. Entonces, si por tantos años se lo pegó en la boca o le dijeron que la lengua que usted habla es sucia y que lo retrasa, usted, por fin, a pesar de que quiere tanto a su lengua, tendría vergüenza de ella. Eso es lo que llamo “complejo”.

Los paraguayos que viven en el exterior también llevan consigo ese complejo lingüístico. Les gusta el guaraní, pero no están convencidos de que se lo deban transmitir a sus hijos. El castellano, sí, muchos terminan por transmitir, pero no el guaraní, y esa es una cuestión que me preocupa mucho. Ya he estado en Argentina, por ejemplo, y probablemente el 98% de los hijos paraguayos que residen allá no hablan guaraní. Los paraguayos nunca se han convencido de que, por soberanía, tienen que defender lo “suyo”, tienen que defender su bandera, su himno, su lengua, su tierra. Los japoneses y alemanes que viven en Paraguay, por ejemplo, primero hablan en sus casas el japonés y el alemán, respectivamente. Los paraguayos que viven en el exterior, por su vez, no están convencidos de que el guaraní sea su lengua, pero, sí, solamente el castellano, pues es la lengua de la élite, la lengua de prestigio en su país.

 

PARAGUAI TEETE:

En el 2014, se vio el lanzamiento del Facebook y del navegador Mozilla Firefox en guaraní. En su opinión, ¿la internet – un símbolo de la globalización y de la uniformización de ciertas características alrededor del mundo – puede ser también una clave para el fortalecimiento del idioma guaraní (algo local), sobre todo con respecto a los jóvenes?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Eso es muy importante. Ya está en uso, sí, el Facebook, cuya traducción al guaraní está trabajando la Fundación Yvy Marãe’ỹ con una empresa de Cataluña. Hemos trabajado, también, en un proyecto de investigación y creación sobre terminologías para la internet y la informática.

Sin duda, esas herramientas son fundamentales para la lengua. La modernización de la lengua es parte de la planificación del corpus. En otras palabras, la modernización se relaciona al objetivo de que la lengua tenga siempre herramientas para vivir. Además del proyecto sobre el Facebook, el Mozilla y otros buscadores, tenemos la posibilidad de trabajar, al lado de esa misma empresa catalana, con una multinacional desarrolladora de softwares, lo que ayudaría mucho el guaraní. Acciones como esas son justamente las que van a ayudar a elevar el estatus de la lengua guaraní.

Fundação Yvy Marane'y - 2

Fundación Yvy Marãe’ỹ. Imagen gentilmente cedida por Miguel Ángel Verón.

 

PARAGUAI TEETE:

Se dice, muchas veces, que tenemos que preservar las lenguas nativas, como es el caso del guaraní. Para usted, ¿por qué se debe preservar el guaraní? ¿Cuál es la importancia de ello?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Hay que comprender lo que un gran lingüista francés llamado Claude Hagège decía: “las lenguas son ventanas a través de las cuales las poblaciones humanas ponen el universo en palabras”. Cada lengua, ya sea el guaraní, el portugués, el castellano o cualquier otra, es una ventana, y cada una de esas lenguas representa un universo distinto. Ese mismo lingüista afirma que, cuando muere una lengua, se empobrece la mente humana.

El guaraní, de alguna manera, tiene mucha relación con el campo, tiene mucha relación con la naturaleza, tiene mucha relación con la preservación del ambiente que estamos destrozando en Paraguay y, en gran medida, en Latinoamérica. Si el guaraní se debilita y muere, es cierto que nuestra cosmovisión – de la gran mayoría de los paraguayos que sabemos el guaraní – desaparece. Si el guaraní desaparece, o cualquier lengua desaparece, muere, entonces, toda una visión de mundo y toda una cultura que esa lengua vehicula. Esa es la grande razón por la cual es tan importante mantener el guaraní. La manera de pensar de los paraguayos está, en gran parte, sobre el cimiento del guaraní, de modo que, si esa lengua se debilita, Paraguay pierde muchísimo. Hay que tener en cuenta que, aunque sean habladas, hoy, más de 5.000 lenguas sobre la haz de la tierra, más de veinte de ellas desaparecen cada año. La Unesco [Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura] advierte que, si los pueblos no luchan por sus lenguas, en el siglo XXII probablemente se hablarán solamente hacia 2.500 idiomas.

Existe también, además de eso, la cuestión de la soberanía. El guaraní es la lengua propia del Paraguay. Es lengua oficial. Entonces, si se debilita esta lengua, naturalmente que Paraguay pierde mucho. Pierde soberanía, pierde la relación y la visión que tenemos de la naturaleza, etc., etc.

Es tan distinta la visión y la forma de ver el mundo de los guaraníes. Hay un proverbio guaraní, por ejemplo, que dice: “Ijapúvante itestígova” (“solamente los que mienten presentan testigos”). ¿De dónde viene eso? Bueno, con los guaraníes, si usted me pregunta “¿quién ha llevado la silla que estaba en la plaza?”, y yo se lo digo “yo no he llevado la silla”, eso basta. Ya le he dicho que no he llevado la silla, y es mi palabra lo que vale, pues la palabra es “alma” para los indígenas. El alma y la palabra no se separan. Si digo “no he llevado esa silla”, estoy empeñando mi alma, estoy empeñando mi palabra, estoy empeñando mi ser, y, seguramente, si estoy empeñando mi ser, mi alma y mi palabra, no le voy a mentir a usted. Mientras, en la justicia paraguaya o en la justicia occidental de manera general, en un caso judicial, uno necesariamente tiene que presentar testigos. O sea, si vamos a aplicar ese modelo a los guaraníes, entonces todos serían mentirosos, pues todos tienen que presentar testigos. Esa es, entonces, una visión totalmente distinta, opuesta, incluso, a la forma de ver el mundo de los europeos, de los hablantes de castellano y de los hablantes de portugués.

El campesino paraguayo dice “Ame’ẽma che ñe’ẽ” (“ya he empeñado la palabra”), y uno cuando empeña la palabra, empeña todo. Lamentablemente, ese y otros valores distintos de los paraguayos están desapareciendo en medio a este mundo globalizado y consumista

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Notas:

[1] Como fuente, ver, por ejemplo: SILVETTI, Jorge; SILVESTRI, Graciela. Territorio Guaraní. ReVista. Harvard Review of Latin America, 2015. Disponible en: <http://revista.drclas.harvard.edu/book/territorio-guaran%C3%AD&gt;. Acceso en abril de 2016.

[2] A la edición n° 74 de la Revista Travessia, con la gentil autorización de Missão Paz, institución responsable por la publicación, se puede acceder integralmente a través del siguiente enlace: http://www.missaonspaz.org/#!travessia/cfz9

[3] La Guerra de la Triple Alianza (también conocida como “Grande Guerra”, en Paraguay, y “Guerra del Paraguay”, en Brasil) fue un conflicto que contrapuso Argentina, Brasil y Uruguay a Paraguay entre 1864 y 1870.

[4] En 1967, se reconoció el guaraní como “idioma nacional” en la Constitución del Paraguay, aunque el castellano se mantuviera como la única lengua de uso oficial del país (art. 5°). Ya el texto promulgado en 1992 – vigente hasta hoy – eleva el guaraní a la condición de “idioma oficial”, equiparándolo, consecuentemente, al castellano (art. 140°). Por fin, la llamada “Ley de Lenguas” (n° 4251), aprobada por la Cámara de Diputados el 9 de diciembre de 2010 y en vigor desde el 29 del mismo mes, tiene entre sus finalidades la garantía de la vigencia de las lenguas oficiales del Paraguay “en los tres Poderes del Estado y en todas las instituciones públicas” y el establecimiento del guaraní como “objeto de especial atención por parte del Estado, como signo de la identidad cultural de la nación, instrumento de cohesión nacional y medio de comunicación de la mayoría de la población paraguaya” (art. 3°).

La Constitución de 1967 se puede leer en la siguiente dirección electrónica: http://www.cedep.org.py/wp-content/uploads/2012/09/CONSTITUCION-NACIONAL-1967.pdf

El texto integral de la Constitución de 1992 está disponible en el enlace abajo: http://www.oas.org/juridico/spanish/par_res3.htm

A la Ley de Lenguas se puede acceder a través de la siguiente dirección electrónica: http://www.cultura.gov.py/lang/es-es/2011/05/ley-de-lenguas-n%C2%BA-4251/

[5] En el 2012, se llevó a cabo en Paraguay el “Censo Nacional de Población y Viviendas” – el más largo y amplio ya realizado hasta hoy –, lo cual tiene entre sus objetivos la obtención de datos más precisos con respecto a la distribución demográfica y aspectos socioeconómicos y familiares de la población del país.

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Coral de jovens apresenta peças musicais em guarani na capital paulista

Na noite do dia 20 de abril, no SESC Campo Limpo (São Paulo – SP), o Coral Guarani Tenonde Porã apresenta peças musicais cantadas em idioma guarani. O grupo, atuante desde 2000, é composto por crianças e adolescentes indígenas do extremo sul do estado de São Paulo.

Para mais informações, acesse o seguinte link:

http://www.sescsp.org.br/programacao/88699_CORAL+GUARANI+TENONDE+PORA?o=homecampolimpo .

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