O que fazer em Paraguai

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Costanera de la Ciudad de Encarnación Paraguay

Shopping China Importados

Shopping China Importados (Pedro Juan Caballero)
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Ruinas jesuíticas de Jesús de Tavarangue

Paseo La Galeria
Paseo La Galeria (Asuncion)
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Saltos del Monday

Saltos del Monday (Presidente Franco)
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Museo del Barro

Museo del Barro (Asuncion)
San Jose Beach

San Jose Beach (Encarnacion)
Shopping Paris
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Casa Nissei
Casa Nissei (Ciudad Del Este)
Gran Hotel del Paraguay

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Iglesia de la Santisima Trinidad

Ponte da Amizade
Ponte da Amizade (Ciudad Del Este)
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10 coisas para fazer no Paraguai, além das compras! Dicas de viagem.

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Festejos pelo Dia das Mães e pela independência paraguaia em São Paulo

No próximo domingo, dia 15 de março, celebrar-se-ão em São Paulo, capital, o Dia das Mães e a independência do Paraguai. Os festejos terão lugar na Igreja da Paz (Rua do Glicério, 225, Liberdade) a partir das 12 horas, tendo entre suas atrações a celebração de uma missa em castelhano, apresentações de danças folclóricas, músicas tradicionais do cancioneiro paraguaio em acompanhamento de violão e harpa e comidas típicas.

 

O evento, organizado pela Coordenação Paraguaia da Missão Paz Scalabrinianos, é gratuito e aberto a todos.

 

Link para mais informações: http://migramundo.com/paraguaios-em-sp-celebram-dia-das-maes-e-205-anos-da-independencia-neste-fim-de-ano/

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Nova página do Paraguai Teete no Facebook

Convidamos todos que nos acompanham a curtir nossa nova página no Facebook, cujo acesso pode ser feito pelo seguinte link:

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“El alma y la palabra no se separan” – La preservación de la lengua guaraní en el siglo XXI

Entrevista con Miguel Ángel Verón, lingüista, director general de la Fundación Yvy Marãe’ỹ, miembro de Número del Guaraní Ñe’ẽ Rerekuapavẽ (Academia de la Lengua Guaraní), director del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní, en la ciudad paraguaya de San Lorenzo, y profesor de la Universidad Nacional de Asunción.

Por Paulo Mortari A. Correa

 

Entre todos los idiomas autóctonos de Latinoamérica, aunque guarde diferencias con relación a sus formas más arcaicas, el guaraní es un caso de excepcionalidad tanto por el número de hablantes actualmente – según estimativas, son hacia ocho millones de personas, siendo la mayoría habitante de Paraguay, y las demás, distribuidas por países como Argentina, Brasil y Bolivia [1] – como por su significativa presencia también en zonas urbanas y por el reconocimiento constitucional como una de las lenguas de uso oficial de un Estado – el paraguayo.

El comienzo del histórico de resistencia del guaraní data del inicio de los tiempos coloniales. En la entonces Provincia del Paraguay, el idioma logró sobrevivir a los intentos de los colonizadores españoles de darle exclusividad al uso del castellano, esfuerzo, de algún modo, prolongado por los gobiernos constituidos tras la independencia del país, que, en gran medida, ampliaron la inutilización del guaraní en la gestión pública e intensificaron su exclusión del sistema formal de enseñanza.

A pesar de ser marginado en el ámbito estatal, el idioma conquistó cierto prestigio en las dos guerras enfrentadas por Paraguay – es decir, la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) y la Guerra del Chaco (1932-1935) –, siendo ampliamente utilizado por los militares a fin de evitar que los oponentes tuvieran conocimiento sobre tácticas y estrategias, aunque, al final de las hostilidades, su alejamiento de las grandes publicaciones e instituciones públicas y depreciación frente al castellano hayan persistido. A pesar de ello, mientras se distanciaba de la esfera de la formalidad, el guaraní se mantuvo vigoroso en la informalidad – por donde, justamente, la vida más respira –, hasta el punto de ser la lengua de mayor referencia del país, sostenida por su amplio uso popular, en lo que se incluyen charlas entre padres e hijos en los hogares y canturías de jóvenes en encuentros de amigos.

El guaraní, hoy, de acuerdo con estadísticas recientes, es todavía el idioma más hablado en Paraguay, además de haber conquistado el simbólico reconocimiento como “lengua oficial” por la Constitución Nacional. Aun así, su preservación, en la práctica, sigue amenazada por factores como el bajo uso en la esfera pública y la presente caída en los casos en que madres y padres paraguayos residentes tanto en el propio país como en el extranjero trasmiten la lengua a sus hijos.

La debilitación del guaraní, además de perjudicar la vida de aquellos que se comunican solamente a través de él – caso de los campesinos forzados a migrar de zonas interioranas a grandes núcleos urbanos por cuenta de la pérdida de tierras para la expansión del agronegocio de monocultivo, enfrentando dificultades de inserción en el mercado laboral por no tener el dominio del castellano o de la lengua de otro país al cual puedan emigrar –, culmina en una inconmensurable pérdida cultural e identitaria a los habitantes e inmigrantes de Paraguay, cuya forma de pensar está fuertemente basada en lo que el idioma les ha proporcionado a lo largo de tanto tiempo. La reversión de este cuadro, sin embargo, es posible y podría ocurrir con planificación lingüística adecuada y con la propia aplicación de instrumentos ya existentes – caso de la llamada “Ley de Lenguas”, de 2010 –, como nos cuenta el lingüista y profesor Miguel Ángel Verón en la entrevista transcrita a seguir.

Miguel Ángel Verón - foto

Miguel Ángel Verón. Foto gentilmente cedida.

PARAGUAI TEETE:

En el 2014, se publicó un artículo suyo en la Revista Travessia (TRAVESSIA. Revista do Migrante. Publicação do Centro de Estudos Migratórios de São Paulo, ano XXVII, n° 74, Janeiro – Junho/ 2014, p. 109-118) [2], titulado “Los migrantes paraguayos y la lengua guaraní”. Una de las cosas que usted dice en el texto es que el idioma guaraní logró sobrevivir a la imposición del castellano por la Corona Española en los tiempos coloniales hasta el punto de ser hablado actualmente por la mayoría de la población paraguaya y declarado uno de los idiomas oficiales del país, algo que no se ve con tamaña magnitud en ningún otro país de la región. ¿A qué se debe ese hecho?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Para contestar esa pregunta, hay que conocer la historia paraguaya y, también, la situación socioeconómica y sociolingüística del país. Primeramente, hay que entenderse que no es cierto que el paraguayo siempre haya sido bilingüe. Ese es un mito que nunca se me ha metido en la cabeza. Defiendo, así como otras personas, que el Paraguay fue, durante un buen tiempo de su historia, monolingüe guaraní.

Durante el periodo colonial, un porcentaje mínimo de personas hablaba el castellano. El idioma dominante era, sin duda, el guaraní. Investigaciones recientes, inclusive, muestran que el guaraní se utilizaba en algunos documentos oficiales, en su variación escrita. El uso oficial del guaraní empezó a abandonarse solamente tras 1811, es decir, después de la independencia paraguaya. En ese momento, probablemente el cinco por ciento de la población – no más que eso – hablaba castellano, y no había en el país ni siquiera una persona que no hablara guaraní. O sea, los extranjeros que venían al Paraguay ineludiblemente tenían que aprender el guaraní. Tanto fue así que la Iglesia católica, en 1603, decidió que los religiosos en Paraguay – y aquí, nos referimos a los religiosos extranjeros – no podían practicar el catecismo o enseñar la fe cristiana sin antes aprender el guaraní, lo que contribuyó para el fortalecimiento de la lengua.

El guaraní, entonces, se impuso como lengua única en Paraguay. ¿Y por qué eso? Hay que entender que en Paraguay, en su tempo de colonia, había muy poca presencia de españoles, y los españoles que venían eran mayoritariamente varones. Las mujeres españolas solamente llegaran al país tiempos después. Por consiguiente, se entiende que los españoles, por mucho tiempo, formaron parejas con las indígenas, y para vivir en un país donde sólo se hablaba el guaraní, tuvieran, necesariamente, que hablar el guaraní. Entonces, desde la colonia hasta la independencia, sólo se podía vivir en Paraguay hablando guaraní.

Desde la independencia hasta más o menos 1950 o 1960, creo yo, también no se podía vivir en Paraguay sin saber el guaraní – aunque el uso oficial de la lengua hubiera empezado a decaer. No se podía vivir en Paraguay solamente con el castellano, pues esa era una lengua minoritaria en el país. Hacia 1811, aproximadamente el 5% de la población sabía hablar el castellano, y no estoy refiriéndome a los monolingües castellanos. De ese modo, el 95% no sabía esa lengua. Y el guaraní era hablado por el cien por ciento de la población.

El 12 de febrero de 1812, sin embargo – menos de un año después de la independencia –, la Junta Superior Gubernativa del país decidió que la lengua de la educación paraguaya sería el castellano, no el guaraní. Ese escenario se agravó con el final de la Guerra de la Triple Alianza, en 1870 [3], ya que, por decreto, el gobierno-marioneta controlado por Argentina y Brasil prohibió el uso del guaraní en las escuelas.

Entonces, en realidad, de acuerdo con mi perspectiva, Paraguay fue, a lo largo de su historia y en gran medida, monolingüe guaraní. El castellano fue creciendo poco a poco e imponiéndose como lengua oficial, lengua del trabajo y lengua de la educación, hasta el punto que ya es imposible vivir en Paraguay solamente con el guaraní. El Estado paraguayo, en más de doscientos años, no tuvo la voluntad de garantizar que los hablantes de guaraní vivieran su propia lengua, ya que siempre ha funcionado solamente en castellano.

Con todo, el guaraní ha sobrevivido a lo largo del tiempo – hecho, en alguna medida, explicado por la trayectoria histórica que brevemente he expuesto – y mantiene su vitalidad hasta hoy, lo que se debe a, por lo menos, dos razones. La primera de ellas es la lealtad y el orgullo que los hablantes del guaraní tenemos hacia la lengua. Y la segunda es que, en Paraguay, nunca tuvimos la oportunidad de aprender el castellano – lengua de prestigio, escuchada y leída por todas partes hoy día. Ahora que lo tenemos, el guaraní enfrenta un futuro incierto. Solamente una política lingüística diferente a las que han sido impuestas desde el momento de la independencia puede garantizar la vitalidad futura de esa lengua.

El guaraní, de hecho, ha avanzado mucho en lo legal. La Constitución Nacional de 1967 lo reconoció como “idioma nacional”, mientras que la de 1992, como “lengua oficial”, al lado del castellano. En el 2010, se sancionó la Ley de Lenguas [4]. Tenemos, hoy, además de eso, la Secretaría de Políticas Lingüísticas y la Academia de la Lengua Guaraní, y el guaraní sigue siendo la lengua más hablada en el Paraguay. A nivel regional, el guaraní es, también, idioma oficial del Mercosur y lengua de trabajo del Parlasur, además de enseñarse en universidades de varios países, como Brasil. Pese a eso, es una lengua menos valorada, que aún no posee el mismo prestigio del castellano. Es de acuerdo con eso que estamos buscando [dentro de las instituciones y grupos a los cuales Miguel pertenece] que el estatus del guaraní se equipare al del castellano.

 

 

PARAGUAI TEETE:

Se suele decir que, mientras el castellano es el idioma de los negocios y de la administración pública, el guaraní es la lengua del hogar, de la intimidad, de la poesía. ¿Eso se mantiene hasta hoy?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Esa es una situación ilógica que, sí, se mantiene. El castellano es la lengua de prestigio, es la lengua “alta”, la lengua también de la élite. El guaraní sigue siendo la lengua de la informalidad, y el castellano, de la formalidad. El guaraní sigue siendo la lengua de las calles, del hogar, y el castellano, la única lengua de la universidad, de las oficinas y de la administración del Estado. Si bien, es cierto, los funcionarios hablan entre sí en guaraní, el castellano se mantiene como la lengua de uso escrito de la función pública y también, ciertamente, la lengua única de uso en las empresas privadas. De ese modo, esa situación lingüística ilógica todavía se mantiene.

Hay que decirlo, sin embargo, que, sí, las cosas han cambiado un poco. Hace quince o veinte años, a uno se lo miraba mal en empresas o entidades públicas y privadas cuando hablaba en guaraní, lo que ha sido superado.

En realidad, hemos avanzado mucho en el aspecto simbólico del guaraní, pero en su uso normativo, hemos avanzado muy poco por lo pronto. Por ejemplo: si solicito la emisión de mi cédula de identidad, se me la emitirán solamente en castellano. La Ley de Lenguas, con todo, dice que la cédula de identidad, el pasaporte y otros documentos se deben emitir en guaraní y castellano. Pero ya hace cinco años que la Ley de Lenguas salió, y esos documentos continúan, todos ellos, solamente en castellano. No existe versión en guaraní. Si requiero, por ejemplo, una ley o decreto en el Parlamento o en el Ejecutivo, sólo me proveerán textos en castellano, ya que no hay versión en guaraní. O sea, en lo simbólico, el guaraní está relativamente bien, pero en cuanto al uso concreto, creo que está lejísimo todavía de lo esperado.

La Ley de Lenguas establece claramente que el Estado paraguayo tiene que funcionar tanto en guaraní como en castellano, ya que ambas lenguas son oficiales. Temo, sin embargo, que esa y otras normas “se queden en la nada”. Como es común aquí, si no hay fuerza social que lo impulse, esos instrumentos no funcionan.

 

PARAGUAI TEETE:

Según datos recogidos por Bartomeu Melià – una de las más grandes referencias en los estudios acerca de los guaraníes en Paraguay – y expuestos por usted, el 60% de la población paraguaya tiene el guaraní como lengua materna. Además, usted dice, en su texto, que “el guaraní ha llegado a ese siglo gracias al hogar, a la familia, y a pesar del Estado y de la escuela”. ¿Usted piensa que, hoy día, la realidad de exclusión del idioma guaraní frente al castellano en la gestión pública y en el sistema de enseñanza ha empezado a cambiar? En su percepción, ¿cuáles son los principales retos que el guaraní enfrenta para su supervivencia?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Ese dato está correcto. De las personas de mi edad, por ejemplo, que ya pasaron de los cuarenta años, el 80% tiene el guaraní como lengua materna. Sin embargo, lamentablemente, entre los jóvenes de 15 a 20 años, probablemente el 55% de ellos ya tiene el castellano como lengua materna, y el 45%, aproximadamente, el guaraní.

¿Y cuáles son los retos? Yo diría que el gran desafío para la sobrevivencia o, en este caso, para asegurarle la vitalidad al guaraní para hoy y más adelante es, justamente, que se cumpla la Ley de Lenguas, lo que, a su vez, está relacionado a la planificación del presente y del futuro de la lengua. Cuando fui Director General de Planificación Lingüística en la Secretaría de Políticas Lingüísticas, había iniciado la elaboración de un plan nacional de normalización de las lenguas, es decir, una planificación de todas las lenguas. Cuando salí de allá, comencé a desarrollar mi tesis de doctorado, que trataba de planificación lingüística. Elaboré, entonces, un plan que puede ser desarrollado desde el Estado y con el apoyo de la sociedad por un periodo de diez años para normalizarse el uso de la lengua guaraní.

En planificación lingüística, se dice que hay tres ramas que se deben trabajar, siendo ellas la planificación del estatus, la planificación del corpus y la planificación del aprendizaje. El reto es, precisamente, el siguiente: planificar y hacer con que el Estado actúe como se lo hace en Cataluña, en Finlandia, en Galicia, en País Vasco, etc., o sea, que el Estado lleve adelante la aplicación de un plan de lenguas.

La planificación del estatus significa justamente elevar el estatus de la lengua. El castellano es una lengua que tiene un estatus más elevado que el guaraní. Por consiguiente, debe hacerse el esfuerzo, desde el Estado y la sociedad, para equiparar el estatus del guaraní al del castellano. ¿Qué significa ello? Que valoremos, de la misma manera, ambas lenguas, y que los paraguayos y paraguayas tengamos orgullo de hablar guaraní de la misma manera que lo tenemos con respecto al castellano. Que tengamos motivos para usar, tanto en lo oral como en lo escrito, ambas lenguas. Por fuerzas intrínsecas, las lenguas no logran elevar su estatus; esto se eleva o se reduce por medio de políticas públicas.

La planificación del corpus no es nada más que el trabajo que ha sido desarrollado en la Academia de la Lengua Guaraní. Significa, por ejemplo, tener un diccionario oficial de la lengua guaraní. Eso todavía no existe, pero estamos trabajando para ello. Es necesario que tengamos un diccionario especializado en terminología para la medicina, para la electrónica, para la informática, para la química, para la física; o sea, para todos los campos. Esa planificación también consiste en trabajarse la unificación de la gramática y del modelo de guaraní que usaremos, por ejemplo, en el Facebook, en la computadora y en la internet.

Ya la planificación del aprendizaje corresponde, fundamentalmente, al Ministerio de Educación y Cultura, por si realmente se cumpla la Ley de Lenguas. Lamentablemente, el Estado no tiene un plan para el guaraní, pero si se lo elabora y se lo desarrolla, creo que lograremos asegurar la vitalidad presente y futura de la lengua.

Mi tesis de doctorado, que está escrita en guaraní, se traducirá al castellano, y deseo publicarla fin de año, de modo a ser una humilde contribución para la Secretaría de Políticas Lingüísticas, para el Estado y también para la nación en general. La idea es que el Estado funcione en ambas lenguas y que el guaraní se pueda sentir, ver y oír por todas partes. Hoy, por ejemplo, tenemos la siguiente situación: si uno viaja desde Asunción a Ciudad del Este, no verá ni siquiera una leyenda de la señalización de la ruta en guaraní, aunque la Ley de Lenguas se lo establezca. La Ley de Lenguas dice, en su artículo 3°, que el Estado paraguayo debe prestar especial atención a la lengua guaraní. ¿Qué significa eso? Significa que se debe cuidar más al guaraní.

Con respecto a la señalización de las rutas, nosotros, particularmente, proponemos que la versión en guaraní no solamente sea incluida, sino que esté en la parte de arriba de las placas de tránsito, mientras que la versión en castellano, abajo. Aquí siguen algunos ejemplos: si una placa dice “reduzca la velocidad”, tiene que decir también “Eho mbegueve”. Si dice “gire a la izquierda”, debe decir también “Ejere nde asúpe”. Todo ello tiene importancia para la lengua, pues eso va a hacer justamente con que ella tenga estatus. Quisiera que los canales televisivos, por ejemplo, utilizaran más lenguas – ellos han usado un poco más el guaraní en los últimos años, pero es insuficiente todavía – y que todos los documentos públicos estuvieran en ambas lenguas oficiales de la República.

 

PARAGUAI TEETE:

A través de su artículo, es posible percibir una relación entre la realidad del idioma guaraní y patrones de exclusión social de paraguayos y paraguayas en su propio país. Como se lo dice, una buena parte de los que tienen el guaraní como lengua vernácula son campesinos, muchos de los cuales son expulsados de sus tierras debido a la expansión del agronegocio y se desplazan a grandes ciudades, donde, con el uso de su idioma materno, no logran acceder a empleos mejores. Así, me parece que la preservación del guaraní y la garantía de los derechos de los que lo tienen como lengua materna no depende solamente de políticas lingüísticas, pues hay una realidad social más amplia y compleja por detrás de eso, la cual, justamente, margina a aquellos que hablan ese idioma o provienen de las regiones donde más se lo habla. ¿Ese pensamiento está correcto?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Su apreciación es totalmente correcta. Por ello, digo que la planificación lingüística adviene de la política lingüística, y se entiende que la política lingüística debe estar en consonancia con las otras políticas que son impulsadas desde el Estado. Si fue posible, en 1992, a través de un consenso, declarar el guaraní, juntamente con el castellano, como lengua oficial, eso resulta de una política de Estado que vino a impulsar el uso equitativo de ambas lenguas. Cuando se reglamenta la Ley de Lenguas, en el 2010, así como el mencionado artículo constitucional, otra vez fue un acuerdo, digamos, dentro del Estado, de los poderes del Estado, del Parlamento y del Ejecutivo.

Sin embargo, ahora en Paraguay, estamos en un momento adverso en lo que se refiere a la libertad en general, lo que ha dificultado la implementación de esa Ley. Si esa ley es aplicada, será posible equiparar el guaraní al castellano, elevando, así, su estatus, impulsando su aprendizaje y asegurándole su vitalidad para el presente y el futuro.

Y es totalmente correcta esa apreciación de que no se puede separar la cuestión lingüística de la cuestión económica, política y social, ya que constituyen un mismo reto – y la Ley de Lenguas se alinea a eso. Hay que tener en cuenta que la planificación lingüística es, también, una planificación social. No se puede planear la normalización de la lengua sin llevarse en cuenta los cambios sociales necesarios para tanto.

En Paraguay, el guaraní está pasando por crises muy graves, como lo están los campesinos indígenas. Paraguay siempre ha sido un país rural. Hace veinte años, el 60% de la población vivía en el campo. Ahora, esa cifra es de menos de 40%. Empresas agrícolas están expulsando a los campesinos indígenas de sus territorios, y la soja está minando las propiedades que los campesinos monolingües tradicionales utilizan. Por consiguiente, esas personas terminan por irse a São Paulo, a Ciudad del Este, a Asunción; otros, a la Argentina. Y es cierto que, los que se van a Brasil, deben aprender el portugués; los que se van a la Argentina, el castellano; y los que se van a Ciudad del Este, el castellano y el portugués. De lo contrario, no pueden encontrar trabajo, o, si lo encuentran hablando solamente el guaraní, suele ser en condiciones extremamente mal pagadas y, muchas veces, en situación de explotación.

Por lo tanto, por la forma en que van las cosas, el ambiente y la realidad sociolingüística es totalmente adversa a la lengua guaraní. ¿Y qué se debe hacer, entonces? Garantizar la implementación de las políticas necesarias desde el Estado, pero si el Estado no lo hace, debe impulsárselo desde la sociedad civil. La Ley de Lenguas, la oficialización del guaraní en 1992, entre otras, son todas conquistas populares. Se impulsaron “desde abajo hacia arriba”. De ese modo, seguiremos impulsando “desde abajo hacia arriba” la normalización de la lengua guaraní y el respeto de los derechos humanos.

El guaraní tiene grandes retos. Uno de ellos se relaciona al hecho de que está disminuyendo el número de monolingües en guaraní. En 1950, probablemente el 90% de la población paraguaya tenía como lengua materna el guaraní y el 50% era monolingüe en esta lengua. En 1992, 37% de la población era monolingüe guaraní. En 2002, la cifra bajó para 27%. Lamentablemente, no tenemos los resultados del censo de 2012 [5], pero algunos medios de comunicación dicen que, según datos preliminares, el monolingüismo guaraní está por debajo de los 15%. Eso significa que, dentro de veinte años, más o menos, no habrá más monolingües en guaraní en Paraguay. No significa que no sepan o que no hablen el guaraní, sino que no son monolingües en guaraní, y, desde mi punto de vista, los monolingües constituyen la cantera de esta lengua.

Por otro lado, me preocupa mucho que los padres y madres que hablan ambas lenguas en Paraguay no les repasen el guaraní a sus hijos. Probablemente el 70 o 80% de ellos terminan por transmitirles solamente el castellano, y eso sin hacer referencia a los paraguayos que viven en el extranjero. Asimismo, el sistema educacional es totalmente adverso a la lengua guaraní. La práctica de la enseñanza sigue siendo monolingüe castellana, mientras, constitucionalmente, la educación paraguaya es bilingüe en castellano y guaraní.

Uno que anda, por ejemplo, por Asunción puede ver carteles anunciando “educación bilingüe castellano/inglés”. ¡Eso es inconstitucional! El Estado debería actuar y exigir a esos colegios, pues no pueden violar la Constitución Nacional. La Carta Magna dice claramente que las dos lenguas oficiales – por lo tanto, también las dos lenguas de la educación o de la enseñanza – son el guaraní y el castellano, de modo que un colegio o universidad no puede colgar un letrero en que se lee “educación bilingüe castellano/inglés”.

 

PARAGUAI TEETE:

Usted dice que muchos de los inmigrantes paraguayos hablantes de guaraní no lo transmiten a sus hijos, lo que pone en riesgo la supervivencia de la lengua. ¿Por qué eso ocurre?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Ese es un tema muy amplio y difícil de explicarse, pero trataré de resumirlo, por lo menos desde mi modesto punto de vista.

Paraguay es, en gran medida, un país “xenocéntrico”. Significa que los paraguayos, en general – no por vocación ontológica o por ser algo natural, sino que por una construcción social impuesta, a lo largo del tiempo, desde el Estado y por las relaciones coloniales de poder –, siempre han preferido más lo que es extranjero al propio. Eso se ve en la música, por ejemplo. Nos gusta tanto escuchar la música brasileña, mejicana, colombiana, pero, muchas veces – especialmente los jóvenes, hoy día –, muchos sienten vergüenza de escuchar la polca paraguaya y la guarania. ¿Por qué? Porque eso es Paraguay, y ese es un problema grave. Entonces, los paraguayos tenemos un complejo social y, también, lingüístico. Siempre digo como ejemplo: conozco a muchísimos españoles que viven acá en Paraguay que nunca han aprendido guaraní y que siempre hablan el español de España. Así sucede también con los argentinos, que hablan el castellano argentino y no aprenden guaraní. Por otro lado, cuando un paraguayo va a España y se queda por cuatro o cinco meses, ya regresa hablando como un español.

Se trata de una construcción social. Como decía yo, aunque tengamos una lealtad lingüística hacia el guaraní, es cierto también que somos “acomplejados” y que no queremos asumir el guaraní como “nuestro”. ¿Y por qué eso? Por tanta represión que ya ha habido. Acuérdese de que, en el período posterior al término de la Guerra de la Triple Alianza, a los niños se solía pegar en la boca por hablar guaraní. No se les permitía que hablaran guaraní, aunque fuera su única lengua. Esa represión tan criminal que fue impuesta hizo con que el país se redujera al mutismo. Entonces, si por tantos años se lo pegó en la boca o le dijeron que la lengua que usted habla es sucia y que lo retrasa, usted, por fin, a pesar de que quiere tanto a su lengua, tendría vergüenza de ella. Eso es lo que llamo “complejo”.

Los paraguayos que viven en el exterior también llevan consigo ese complejo lingüístico. Les gusta el guaraní, pero no están convencidos de que se lo deban transmitir a sus hijos. El castellano, sí, muchos terminan por transmitir, pero no el guaraní, y esa es una cuestión que me preocupa mucho. Ya he estado en Argentina, por ejemplo, y probablemente el 98% de los hijos paraguayos que residen allá no hablan guaraní. Los paraguayos nunca se han convencido de que, por soberanía, tienen que defender lo “suyo”, tienen que defender su bandera, su himno, su lengua, su tierra. Los japoneses y alemanes que viven en Paraguay, por ejemplo, primero hablan en sus casas el japonés y el alemán, respectivamente. Los paraguayos que viven en el exterior, por su vez, no están convencidos de que el guaraní sea su lengua, pero, sí, solamente el castellano, pues es la lengua de la élite, la lengua de prestigio en su país.

 

PARAGUAI TEETE:

En el 2014, se vio el lanzamiento del Facebook y del navegador Mozilla Firefox en guaraní. En su opinión, ¿la internet – un símbolo de la globalización y de la uniformización de ciertas características alrededor del mundo – puede ser también una clave para el fortalecimiento del idioma guaraní (algo local), sobre todo con respecto a los jóvenes?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Eso es muy importante. Ya está en uso, sí, el Facebook, cuya traducción al guaraní está trabajando la Fundación Yvy Marãe’ỹ con una empresa de Cataluña. Hemos trabajado, también, en un proyecto de investigación y creación sobre terminologías para la internet y la informática.

Sin duda, esas herramientas son fundamentales para la lengua. La modernización de la lengua es parte de la planificación del corpus. En otras palabras, la modernización se relaciona al objetivo de que la lengua tenga siempre herramientas para vivir. Además del proyecto sobre el Facebook, el Mozilla y otros buscadores, tenemos la posibilidad de trabajar, al lado de esa misma empresa catalana, con una multinacional desarrolladora de softwares, lo que ayudaría mucho el guaraní. Acciones como esas son justamente las que van a ayudar a elevar el estatus de la lengua guaraní.

Fundação Yvy Marane'y - 2

Fundación Yvy Marãe’ỹ. Imagen gentilmente cedida por Miguel Ángel Verón.

 

PARAGUAI TEETE:

Se dice, muchas veces, que tenemos que preservar las lenguas nativas, como es el caso del guaraní. Para usted, ¿por qué se debe preservar el guaraní? ¿Cuál es la importancia de ello?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Hay que comprender lo que un gran lingüista francés llamado Claude Hagège decía: “las lenguas son ventanas a través de las cuales las poblaciones humanas ponen el universo en palabras”. Cada lengua, ya sea el guaraní, el portugués, el castellano o cualquier otra, es una ventana, y cada una de esas lenguas representa un universo distinto. Ese mismo lingüista afirma que, cuando muere una lengua, se empobrece la mente humana.

El guaraní, de alguna manera, tiene mucha relación con el campo, tiene mucha relación con la naturaleza, tiene mucha relación con la preservación del ambiente que estamos destrozando en Paraguay y, en gran medida, en Latinoamérica. Si el guaraní se debilita y muere, es cierto que nuestra cosmovisión – de la gran mayoría de los paraguayos que sabemos el guaraní – desaparece. Si el guaraní desaparece, o cualquier lengua desaparece, muere, entonces, toda una visión de mundo y toda una cultura que esa lengua vehicula. Esa es la grande razón por la cual es tan importante mantener el guaraní. La manera de pensar de los paraguayos está, en gran parte, sobre el cimiento del guaraní, de modo que, si esa lengua se debilita, Paraguay pierde muchísimo. Hay que tener en cuenta que, aunque sean habladas, hoy, más de 5.000 lenguas sobre la haz de la tierra, más de veinte de ellas desaparecen cada año. La Unesco [Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura] advierte que, si los pueblos no luchan por sus lenguas, en el siglo XXII probablemente se hablarán solamente hacia 2.500 idiomas.

Existe también, además de eso, la cuestión de la soberanía. El guaraní es la lengua propia del Paraguay. Es lengua oficial. Entonces, si se debilita esta lengua, naturalmente que Paraguay pierde mucho. Pierde soberanía, pierde la relación y la visión que tenemos de la naturaleza, etc., etc.

Es tan distinta la visión y la forma de ver el mundo de los guaraníes. Hay un proverbio guaraní, por ejemplo, que dice: “Ijapúvante itestígova” (“solamente los que mienten presentan testigos”). ¿De dónde viene eso? Bueno, con los guaraníes, si usted me pregunta “¿quién ha llevado la silla que estaba en la plaza?”, y yo se lo digo “yo no he llevado la silla”, eso basta. Ya le he dicho que no he llevado la silla, y es mi palabra lo que vale, pues la palabra es “alma” para los indígenas. El alma y la palabra no se separan. Si digo “no he llevado esa silla”, estoy empeñando mi alma, estoy empeñando mi palabra, estoy empeñando mi ser, y, seguramente, si estoy empeñando mi ser, mi alma y mi palabra, no le voy a mentir a usted. Mientras, en la justicia paraguaya o en la justicia occidental de manera general, en un caso judicial, uno necesariamente tiene que presentar testigos. O sea, si vamos a aplicar ese modelo a los guaraníes, entonces todos serían mentirosos, pues todos tienen que presentar testigos. Esa es, entonces, una visión totalmente distinta, opuesta, incluso, a la forma de ver el mundo de los europeos, de los hablantes de castellano y de los hablantes de portugués.

El campesino paraguayo dice “Ame’ẽma che ñe’ẽ” (“ya he empeñado la palabra”), y uno cuando empeña la palabra, empeña todo. Lamentablemente, ese y otros valores distintos de los paraguayos están desapareciendo en medio a este mundo globalizado y consumista

* * *

Notas:

[1] Como fuente, ver, por ejemplo: SILVETTI, Jorge; SILVESTRI, Graciela. Territorio Guaraní. ReVista. Harvard Review of Latin America, 2015. Disponible en: <http://revista.drclas.harvard.edu/book/territorio-guaran%C3%AD&gt;. Acceso en abril de 2016.

[2] A la edición n° 74 de la Revista Travessia, con la gentil autorización de Missão Paz, institución responsable por la publicación, se puede acceder integralmente a través del siguiente enlace: http://www.missaonspaz.org/#!travessia/cfz9

[3] La Guerra de la Triple Alianza (también conocida como “Grande Guerra”, en Paraguay, y “Guerra del Paraguay”, en Brasil) fue un conflicto que contrapuso Argentina, Brasil y Uruguay a Paraguay entre 1864 y 1870.

[4] En 1967, se reconoció el guaraní como “idioma nacional” en la Constitución del Paraguay, aunque el castellano se mantuviera como la única lengua de uso oficial del país (art. 5°). Ya el texto promulgado en 1992 – vigente hasta hoy – eleva el guaraní a la condición de “idioma oficial”, equiparándolo, consecuentemente, al castellano (art. 140°). Por fin, la llamada “Ley de Lenguas” (n° 4251), aprobada por la Cámara de Diputados el 9 de diciembre de 2010 y en vigor desde el 29 del mismo mes, tiene entre sus finalidades la garantía de la vigencia de las lenguas oficiales del Paraguay “en los tres Poderes del Estado y en todas las instituciones públicas” y el establecimiento del guaraní como “objeto de especial atención por parte del Estado, como signo de la identidad cultural de la nación, instrumento de cohesión nacional y medio de comunicación de la mayoría de la población paraguaya” (art. 3°).

La Constitución de 1967 se puede leer en la siguiente dirección electrónica: http://www.cedep.org.py/wp-content/uploads/2012/09/CONSTITUCION-NACIONAL-1967.pdf

El texto integral de la Constitución de 1992 está disponible en el enlace abajo: http://www.oas.org/juridico/spanish/par_res3.htm

A la Ley de Lenguas se puede acceder a través de la siguiente dirección electrónica: http://www.cultura.gov.py/lang/es-es/2011/05/ley-de-lenguas-n%C2%BA-4251/

[5] En el 2012, se llevó a cabo en Paraguay el “Censo Nacional de Población y Viviendas” – el más largo y amplio ya realizado hasta hoy –, lo cual tiene entre sus objetivos la obtención de datos más precisos con respecto a la distribución demográfica y aspectos socioeconómicos y familiares de la población del país.

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Coral de jovens apresenta peças musicais em guarani na capital paulista

Na noite do dia 20 de abril, no SESC Campo Limpo (São Paulo – SP), o Coral Guarani Tenonde Porã apresenta peças musicais cantadas em idioma guarani. O grupo, atuante desde 2000, é composto por crianças e adolescentes indígenas do extremo sul do estado de São Paulo.

Para mais informações, acesse o seguinte link:

http://www.sescsp.org.br/programacao/88699_CORAL+GUARANI+TENONDE+PORA?o=homecampolimpo .

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“A alma e a palavra não se separam” – A preservação da língua guarani no século XXI

Entrevista com Miguel Ángel Verón, linguista, diretor geral da Fundação Yvy Marãe’ỹ, membro de Número do Guarani Ñe’ẽ Rerekuapavẽ (Academia da Língua Guarani), diretor do Ateneu de Língua e Cultura Guarani, na cidade paraguaia de San Lorenzo, e professor da Universidade Nacional de Asunción.

Por Paulo Mortari A. Correa

 

Entre todos os idiomas autóctones da América Latina, ainda que guarde diferenças com relação às suas formas mais arcaicas, o guarani é um caso de excepcionalidade tanto pelo número de falantes atualmente – segundo estimativas, são cerca de oito milhões de pessoas, sendo a maioria habitante do Paraguai, e as demais, distribuídas por países como Argentina, Brasil e Bolívia [1] – como por sua significativa presença também em zonas urbanas e pelo reconhecimento constitucional como uma das línguas de uso oficial de um Estado – o paraguaio.

O histórico de resistência do guarani data do início dos tempos coloniais. Na então Província do Paraguai, o idioma logrou sobreviver às tentativas dos colonizadores espanhóis de dar exclusividade ao uso do castelhano, esforço, de certo modo, prolongado pelos governos constituídos após a independência do país, que, em larga medida, ampliaram a inutilização do guarani na administração pública e intensificaram sua exclusão do sistema formal de educação.

Apesar de marginalizado em âmbito estatal, o idioma conquistou certo prestígio nas duas guerras que o Paraguai enfrentou – a dizer, a Guerra da Tríplice Aliança (1864-1870) e a Guerra do Chaco (1932-1935) –, sendo amplamente utilizado pelos militares a fim de evitar que os oponentes tivessem conhecimento sobre táticas e estratégias, ainda que, ao fim das beligerâncias, seu afastamento das grandes publicações e instituições públicas e depreciação perante o castelhano tenham persistido. Apesar disso, enquanto era alijado da esfera da formalidade, o guarani se manteve vigoroso na informalidade – por onde, justamente, a vida mais respira –, a ponto de ser a língua de maior referência do país, sustentada por seu amplo uso popular, em que se incluem conversas entre pais e filhos nos lares e cantorias de jovens em encontros de amigos.

Hoje, o guarani, de acordo com estatísticas recentes, continua sendo o idioma mais falado no Paraguai, além de ter conquistado o simbólico reconhecimento como “língua oficial” pela Constituição Nacional. Ainda assim, sua preservação, na prática, segue ameaçada por fatores como o baixo uso na esfera pública e a então queda nos casos em que mães e pais paraguaios residentes tanto no próprio país como no exterior repassam a língua a seus filhos.

A debilitação do guarani, além de prejudicar a vida daqueles que se comunicam apenas através dele – caso de camponeses forçados a migrar de zonas interioranas a grandes núcleos urbanos em decorrência da perda de terras para a expansão do agronegócio monocultor, enfrentando dificuldades de inserção no mercado de trabalho ao não ter o domínio do castelhano ou da língua de outro país ao qual possam emigrar –, acarreta em incomensurável perda cultural e identitária aos habitantes e imigrantes do Paraguai, cuja forma de pensar está fortemente calcada no que o idioma lhes proporcionou ao longo de tanto tempo. A reversão deste quadro, contudo, é possível e poderia ocorrer com planejamento linguístico adequado e com a própria aplicação de instrumentos já existentes – caso da chamada Lei de Línguas, de 2010 –, como nos conta o linguista e professor Miguel Ángel Verón na entrevista transcrita a seguir.

 

Miguel Ángel Verón - foto

Miguel Ángel Verón. Foto gentilmente cedida.

PARAGUAI TEETE:

Em 2014, publicou-se um artigo seu na Revista Travessia (TRAVESSIA. Revista do Migrante. Publicação do Centro de Estudos Migratórios de São Paulo, ano XXVII, n° 74, Janeiro – Junho/ 2014, p. 109-118) [2], intitulado “Los migrantes paraguayos y la lengua guaraní” (“Os migrantes paraguaios e a língua guarani”, em tradução livre). Uma das coisas que você diz no texto é que o idioma guarani conseguiu sobreviver à imposição do castelhano pela Coroa Espanhola nos tempos coloniais a ponto de ser falado atualmente pela maioria da população paraguaia e ser declarado um dos idiomas oficiais do país, algo que não se vê com tal magnitude em nenhum outro país da região. A que se deve esse feito?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Para responder a essa pregunta, deve-se conhecer a história paraguaia e, também, a situação socioeconômica e sociolinguística do país. Em primeiro lugar, há de se entender que não é certo que o paraguaio sempre foi bilíngue. Esse é um mito que nunca entrou em minha cabeça. Defendo, como outras pessoas, que o Paraguai foi, durante boa parte de sua história, monolíngue guarani.

Durante o período colonial, uma porcentagem mínima de pessoas falava o castelhano. O idioma dominante era, sem dúvidas, o guarani. Inclusive, investigações recentes mostram que o guarani era utilizado em alguns documentos oficiais, em sua variação escrita. O uso oficial do guarani passou a ser abandonado somente após 1811, ou seja, depois da independência paraguaia. Nesse momento, provavelmente cinco por cento da população – não mais do que isso – falava castelhano, e não havia no país sequer uma pessoa que não falasse guarani. Ou seja, os estrangeiros que vinham ao Paraguai inevitavelmente tinham que aprender guarani. Tanto foi assim que a Igreja católica, em 1603, decidiu que os religiosos no Paraguai – e aqui, referimo-nos aos religiosos estrangeiros – não podiam praticar o catecismo ou ensinar a fé cristã sem antes aprender o guarani, o que contribuiu para o fortalecimento da língua.

O guarani, então, se impôs como língua única no Paraguai. E por que isso? Deve-se entender que no Paraguai, em seu tempo de colônia, havia muito pouca presença de espanhóis, e os espanhóis que vinham eram majoritariamente homens. As mulheres espanholas somente chegaram ao país muito tempo depois. Desse modo, entende-se que os espanhóis, por muito tempo, formaram pares com os indígenas, e para viver em um país onde somente se falava o guarani, tiveram, necessariamente, que falar o guarani. Então, desde a colônia até a independência, só se podia viver no Paraguai falando guarani.

Desde a independência até mais ou menos 1950 ou 1960, creio, também não se podia viver no Paraguai sem saber o guarani – ainda que o uso oficial da língua tivesse começado a declinar. Não se podia viver no Paraguai somente com o castelhano, pois essa era uma língua minoritária no país. Por volta de 1811, aproximadamente 5% da população sabia falar o castelhano, e não estou me referindo aos monolíngues castelhanos. Desse modo, 95% não sabia essa língua. E o guarani era falado por cem por cento da população.

Em 12 de fevereiro de 1812, no entanto – menos de um ano após a independência –, a Junta Superior Governativa do país decidiu que a língua da educação paraguaia seria o castelhano, não o guarani. Esse cenário apenas se agravou com o final da Guerra da Tríplice Aliança, em 1870 [3], já que, por decreto, o governo-fantoche controlado por Argentina e Brasil proibiu o uso do guarani nas escolas.

Então, na verdade, conforme vejo, o Paraguai foi, ao longo de sua história e em grande medida, monolíngue guarani. O castelhano foi crescendo aos poucos e se impondo como língua oficial, língua do trabalho e língua da educação, a ponto de já ser impossível viver no Paraguai somente com o guarani. O Estado paraguaio, em mais de duzentos anos, não teve a vontade de garantir que os falantes de guarani vivessem sua língua própria, já que sempre funcionou em castelhano.

No entanto, o guarani sobreviveu ao longo do tempo – feito, em alguma medida, explicado pela trajetória histórica que brevemente expus – e mantém sua vitalidade até os dias de hoje, o que se deve a, pelo menos, duas razões. A primeira delas é a lealdade e o orgulho que nós, falantes de guarani, temos pela língua. Já a segunda é que, no Paraguai, nem sempre tivemos a oportunidade de aprender o castelhano – língua de prestígio, escutada e lida em todas as partes hoje. Agora que o temos, o guarani enfrenta um futuro incerto. Somente uma política linguística diferente das que têm sido impostas desde o momento da independência pode garantir a vitalidade futura dessa língua.

O guarani, de fato, tem avançado muito no campo legal. A Constituição Nacional de 1967 o reconheceu como “idioma nacional”, enquanto que a de 1992, como “língua oficial”, ao lado do castelhano. Em 2010, sancionou-se a Lei de Línguas [4]. Temos, hoje, ademais, a Secretaria de Políticas Linguísticas e a Academia da Língua Guarani, e o guarani segue sendo a língua mais falada no Paraguai. A nível regional, o guarani é, também, idioma oficial do Mercosul e língua de trabalho do Parlasul, além de ser ensinado em universidades de vários países, como o Brasil. Apesar disso, é uma língua menos valorizada, que ainda não possui o mesmo prestígio do castelhano. É nesse sentido que estamos buscando [dentro das instituições e grupos aos quais Miguel pertence] que o status do guarani se equipare ao do castelhano.

 

 

PARAGUAI TEETE:

Costuma-se dizer que, enquanto o castelhano é o idioma dos negócios e da administração pública, o guarani é a língua do lar, da intimidade, da poesia. Isso se mantém até hoje?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Essa é uma situação ilógica que, sim, se mantém. O castelhano é a língua do prestígio, é a língua “alta”, a língua também da elite. O guarani segue sendo a língua da informalidade, e o castelhano, da formalidade. O guarani segue sendo a língua das ruas, do lar, e o castelhano, a única língua da universidade, dos escritórios e da administração do Estado. Ainda que funcionários falem entre si o guarani, o castelhano segue sendo a língua de uso escrito da função pública e também, certamente, a língua única de uso nas empresas privadas. Desse modo, essa situação linguística e ilógica ainda se mantém.

É necessário dizer, no entanto, que, sim, as coisas têm mudado um pouco. Há quinze ou vinte anos, via-se com maus olhos em empresas ou entidades públicas e privadas alguém que falasse guarani, o que tem sido superado.

Na realidade, temos avançado muito no aspecto simbólico do guarani, mas em seu uso normativo, avançamos muito pouco até agora. Por exemplo: se solicito a emissão de minha carteira de identidade, ela virá somente em castelhano. A Lei de Línguas, porém, diz que a carteira de identidade, o passaporte e outros documentos devem ser emitidos em guarani e castelhano. Mas já faz cinco anos que a Lei de Línguas saiu, e esses documentos continuam, todos, somente em castelhano. Não existe versão em guarani. Se peço, por exemplo, uma lei ou decreto no Parlamento ou no Executivo, apenas me fornecerão textos em castelhano, já que não há versão em guarani. Ou seja, no campo simbólico, o guarani está relativamente bem, mas no que concerne ao seu uso concreto, creio que ainda está longíssimo do esperado.

A Lei de Línguas estabelece claramente que o Estado paraguaio tem que funcionar tanto em guarani como em castelhano, já que ambas as línguas são oficiais. Temo, porém, que essa e outras normas “não deem em nada”. Como é comum aqui, se não há força social que impulsione isso, esses instrumentos não funcionam.

 

 

PARAGUAI TEETE:

De acordo com dados coletados por Bartomeu Melià – uma das maiores referências em estudos sobre os guaranis no Paraguai – e expostos por você, 60% da população paraguaia tem o guarani como língua materna. Ademais, você diz, em seu texto, que “o guarani chegou a esse século graças ao lar, à família, e apesar do Estado e da escola”. Você pensa que, hoje em dia, a realidade de exclusão do idioma guarani diante do castelhano na administração pública e no sistema de ensino tem começado a mudar? Em sua percepção, quais são os principais desafios que o guarani enfrenta para sua sobrevivência?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Esse dado está correto. Das pessoas de minha idade, por exemplo, que já passaram dos quarenta anos, 80% têm o guarani como língua materna. No entanto, lamentavelmente, entre os jovens de 15 a 20 anos, provavelmente 55% deles já tenham o castelhano como língua materna, e 45%, aproximadamente, o guarani.

E quais são os desafios? Eu diria que o grande desafio para a sobrevivência ou, neste caso, para assegurar a vitalidade do guarani para hoje e mais adiante é, justamente, que se cumpra a Lei de Línguas, o que, por sua vez, está relacionado ao planejamento do presente e do futuro da língua guarani. Quando fui Diretor Geral de Planejamento Linguístico na Secretaria de Políticas Linguísticas, havia iniciado a elaboração de um plano nacional de normalização das línguas, ou seja, um planejamento de todas as línguas. Quando saí de lá, comecei a desenvolver minha tese de doutorado, que foi sobre planejamento linguístico. Elaborei, então, um plano que pode ser desenvolvido a partir do Estado e com o apoio da sociedade por um período de dez anos para normalizar o uso da língua guarani.

Em planejamento linguístico, fala-se que há três ramos que devem ser trabalhados, sendo eles o planejamento do status, o planejamento do corpus e o planejamento do aprendizado. O desafio é, precisamente, o seguinte: planejar e fazer com que o Estado atue como se faz na Catalunha, na Finlândia, na Galícia, no País Basco, etc., ou seja, que o Estado leve adiante a aplicação de um plano de línguas.

O planejamento do status significa justamente elevar o status da língua. O castelhano é uma língua que tem um status mais elevado que o guarani. Por conseguinte, deve-se fazer o esforço, a partir do Estado e da sociedade, para equiparar o status do guarani ao do castelhano. O que significa isso? Que valorizemos, da mesma maneira, ambas as línguas, e que os paraguaios e paraguaias tenham orgulho de falar guarani da mesma forma que o castelhano. Que tenhamos motivos para usar, tanto na forma oral como na escrita, ambas as línguas. Por forças intrínsecas, as línguas não conseguem elevar seu status; este se eleva ou se reduz por meio de políticas públicas.

O planejamento do corpus nada mais é do que o trabalho que vem sendo desenvolvido na Academia da Língua Guarani. Significa, por exemplo, ter um dicionário oficial da língua guarani. Isso ainda não existe, mas estamos trabalhando nisso. É preciso que tenhamos um dicionário especializado em terminologia para a medicina, para a eletrônica, para a informática, para a química, para a física; ou seja, para todos os campos. Tal planejamento também consiste em se trabalhar na unificação da gramática e no modelo de guarani que usaremos, por exemplo, no Facebook, no computador e na internet.

Já o planejamento do aprendizado corresponde, fundamentalmente, ao Ministério de Educação e Cultura, caso realmente se cumpra a Lei de Línguas. Lamentavelmente, o Estado não tem um plano para o guarani, mas se este é elaborado e desenvolvido, creio que conseguiremos assegurar a vitalidade presente e futura da língua.

Minha tese de doutorado, que está escrita em guarani, será traduzida para o castelhano, e desejo publicá-la até o final do ano, de modo a ser uma humilde contribuição para a Secretaria de Políticas Linguísticas, para o Estado e também para a nação em geral. A ideia é que o Estado funcione em ambas as línguas e que o guarani possa ser sentido, visto e ouvido por todas as partes. Hoje, por exemplo, temos a seguinte situação: se uma pessoa viaja de Asunción a Ciudad del Este, não verá sequer uma legenda das placas de sinalização em guarani, ainda que a Lei de Línguas diga que isso deveria ocorrer. A Lei de Línguas diz, em seu artigo 3°, que o Estado paraguaio deve prestar atenção especial à língua guarani. O que significa isso? Significa que deve-se cuidar mais do guarani.

Com relação à sinalização das rotas, nós, particularmente, propomos que a versão em guarani não só seja incluída, mas que esteja na parte de cima das placas, enquanto que a versão em castelhano, abaixo. Aqui vão alguns exemplos: se uma placa diz “reduzca la velocidad” (“reduza a velocidade”), deve dizer também “Eho mbegueve”. Se diz “gire a la izquierda”, deve dizer também “Ejere nde asúpe”. Tudo isso tem importância para a língua, porque isso vai fazer justamente com que ela tenha status. Desejo que os canais televisivos, por exemplo, utilizem mais línguas – eles têm utilizado um pouco mais, mas ainda é insuficiente – e que todos os documentos públicos estejam em ambas as línguas.

 

 

PARAGUAI TEETE:

Através de seu artigo, é possível perceber uma relação entre a realidade do idioma guarani e padrões de exclusão social de paraguaios em seu próprio país. Como se diz, boa parte dos que têm o guarani como primeira língua são camponeses, muitos dos quais são expulsos de suas terras devido à expansão do agronegócio e se dirigem a grandes cidades, onde, com o uso de seu idioma materno, não conseguem ter acesso a empregos melhores. Assim, parece-me que a preservação do guarani e a garantia dos direitos dos que o tem como língua materna não depende apenas de políticas linguísticas, pois há uma realidade social mais ampla e complexa por trás disso, a qual, justamente, marginaliza aqueles que falam esse idioma ou provêm das regiões onde mais se o fala. Esse pensamento está correto?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Sua apreciação é totalmente correta. Por isso, digo que o planejamento linguístico advém da política linguística, e entende-se que a política linguística deve estar em consonância com as outras políticas que são impulsionadas a partir do Estado. Se foi possível, em 1992, através de um consenso, declarar o guarani, juntamente com o castelhano, como língua oficial, isso é decorrente de uma política de Estado que veio para impulsionar o uso equitativo de ambas as línguas. Quando se regulamenta a Lei de Línguas, em 2010, assim como o mencionado artigo constitucional, outra vez foi um acordo, digamos, dentro do Estado, dos poderes do Estado, do Parlamento e do Executivo.

Porém, agora no Paraguai, estamos em um momento adverso no que concerne à liberdade em geral, o que tem dificultado a implementação dessa lei. Se essa lei for aplicada, será possível equiparar o guarani ao castelhano, elevando, assim, seu status, impulsionando seu aprendizado e assegurando sua vitalidade para o presente e o futuro.

E é totalmente correta essa apreciação de que não se pode separar a questão linguística da questão econômica, política e social, já que constituem um mesmo desafio – e a Lei de Línguas está alinhada a isso. Deve-se ter em mente que o planejamento linguístico é, também, um planejamento social. Não se pode planejar a normalização da língua sem levar em conta as mudanças sociais necessárias para tanto.

No Paraguai, o guarani está passando por crises muito graves, como o estão os camponeses indígenas. O Paraguai sempre foi um país rural. Há vinte anos, 60% da população vivia no campo. Agora, essa cifra é de menos de 40%. Empresas agrícolas estão expulsando os camponeses indígenas de seus territórios, e a soja está minando as propriedades que os camponeses monolíngues tradicionais utilizam. Por conseguinte, esses camponeses acabam indo para São Paulo, para Ciudad del Este, para Asunción; outros, para a Argentina. E é certo que, os que vão ao Brasil, devem aprender o português; os que vão à Argentina, o castelhano; e os que vão a Ciudad del Este, o castelhano e o português. Do contrário, não podem encontrar trabalho, ou, em outro caso, até conseguem encontrá-lo falando apenas guarani, mas em condições extremamente mal remuneradas e, muitas vezes, em situação de exploração.

Portanto, do modo como estão as coisas, o ambiente e a realidade sociolinguística é totalmente adversa à língua guarani. E o que deve se feito, então? Garantir a implementação das políticas necessárias a partir do Estado, mas se o Estado não o fizer, isso deve ser impulsionado pela sociedade civil. A Lei de Línguas, a oficialização do guarani em 1992, entre outras, são todas conquistas populares. Foram impulsionadas “de baixo para cima”. Desse modo, continuaremos impulsionando “de baixo para cima” a normatização da língua guarani em respeito aos direitos humanos.

O guarani, certamente, tem grandes desafios. Um deles se relaciona ao fato de que está diminuindo o número de monolíngues em guarani. Em 1950, provavelmente 90% da população paraguaia tinha como língua materna o guarani e 50% era monolíngue em guarani. Em 1992, 37% da população era monolíngue guarani. Em 2002, tal cifra baixou para 27%. Lamentavelmente, não temos os resultados do censo de 2012 [5], mas alguns meios de comunicação dizem que, segundo dados preliminares, o monolinguismo guarani está abaixo dos 15%. Isso significa que, daqui a vinte anos, mais ou menos, não haverá mais monolíngues em guarani no Paraguai. Não significa que não saibam ou que não falem o guarani, mas que não são monolíngues em guarani, e, para mim, os monolíngues são a base da língua.

Por outro lado, preocupa-me muito que os pais e mães que falam ambas as línguas no Paraguai não transmitam o guarani a seus filhos. Provavelmente, 70 ou 80% deles terminam por transmitir apenas o castelhano, e isso sem falar nos paraguaios que vivem no exterior. Dessa mesma maneira, o sistema educacional é totalmente adverso à língua guarani. A prática do ensino segue sendo monolíngue castelhana ao passo que, constitucionalmente, a educação paraguaia é bilíngue em castelhano e guarani.

Uma pessoa, por exemplo, que anda por Asunción pode ver cartazes anunciando “educação bilíngue castelhano/inglês”. Isso é inconstitucional! O Estado deveria atuar e suspender esses colégios, pois não podem violar a Constituição Nacional. A Carta Magna diz claramente que as duas línguas oficiais – portanto, também as duas línguas da educação ou do ensino – são o guarani e o castelhano, de modo que um colégio ou universidade não pode colocar um letreiro em que se lê “educação bilíngue castelhano/inglês”.

 

 

PARAGUAI TEETE:

Você diz que muitos dos imigrantes paraguaios falantes de guarani não o transmitem a seus filhos, o que põe em perigo a sobrevivência da língua. Por que isso ocorre?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Esse é um tema muito amplo e difícil de explicar, mas tratarei de resumir, pelo menos a partir de meu modesto ponto de vista.

O Paraguai é, em grande medida, um país “xenocêntrico”. Significa que os paraguaios, em geral – não por vocação ontológica ou por ser algo natural, mas por uma construção social imposta, por tempos, a partir do Estado e pelas relações coloniais de poder –, sempre preferem mais o que é estrangeiro ao que é seu. Isso se vê na música, por exemplo. Gostamos tanto de escutar música brasileira, mexicana, colombiana, mas, muitas vezes – especialmente os jovens, hoje em dia –, muitos sentem vergonha de escutar a polca paraguaia e a guarânia. Por quê? Porque isso é Paraguai, e esse é um problema grave. Então, nós, paraguaios, temos um complexo social e, também, linguístico. Sempre digo como exemplo: conheço muitíssimos espanhóis que vivem aqui no Paraguai que nunca aprenderam guarani e sempre falam em espanhol da Espanha. Assim acontece também com os argentinos, que falam o castelhano argentino e não aprendem guarani. Por outro lado, quando um paraguaio vai para a Espanha e fica por quatro ou cinco meses, já volta falando como um espanhol.

Trata-se de uma construção social. Como eu dizia, ainda que tenhamos uma lealdade linguística ao guarani, é certo também que somos “complexados” e que não queremos assumir o guarani como “nosso”. E por que isso? Por tanta repressão que já houve. Lembre-se de que, no período após o término da guerra, era comum uma criança apanhar na boca após falar guarani. Não se permitia que as crianças falassem guarani, ainda que fosse sua única língua. Essa repressão tão criminosa que foi imposta fez o país se reduzir ao mutismo. Então, se por tantos anos o batessem na boca e lhe dissessem que a língua que você fala é suja e que o atrasa, você, por fim, apesar de gostar tanto de sua língua, teria vergonha dela. Isso é o que eu chamo de “complexo”.

Os paraguaios que vivem no exterior também levam consigo isso. Gostam do guarani, mas não estão convencidos de que devem passá-lo a seus filhos. O castelhano, sim, muitos acabam transmitindo, mas não o guarani, e essa é uma questão que me preocupa muito. Já estive na Argentina, por exemplo, e provavelmente 98% dos filhos de paraguaios residentes lá não falam guarani. Os paraguaios nunca se convenceram de que, por soberania, têm que defender o “seu”, têm que defender sua bandeira, seu hino, sua língua, sua terra. Os japoneses e alemães que vivem no Paraguai, por exemplo, primeiro falam em suas casas o japonês e o alemão, respectivamente. Os paraguaios que vivem no exterior, por sua vez, não estão convencidos de que o guarani seja sua língua, mas, sim, somente o castelhano, pois é a língua da elite, a língua de prestígio em seu país.

 

 

PARAGUAI TEETE:

Em 2014, vimos o lançamento do Facebook e do navegador Mozilla Firefox em guarani. Em sua opinião, a internet – um símbolo da globalização e da uniformização de certas características ao redor do mundo – pode ser também uma chave para o fortalecimento do idioma guarani (algo local), sobretudo com relação aos jovens?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

Isso é muito importante. Já está em uso, sim o Facebook, cuja tradução ao guarani tem sido trabalhada pela fundação Yvy Marãe’ỹ com uma empresa da Catalunha. Temos trabalhado, também, em um projeto de investigação e criação sobre terminologias para a internet e a informática.

Sem dúvida, essas ferramentas são fundamentais para a língua. A modernização está dentro do planejamento do corpus. Em outras palavras, a modernização está relacionada ao objetivo de que a língua tenha sempre ferramentas para viver. Além do projeto sobre o Facebook, o Mozilla e outros buscadores, temos a possibilidade de trabalharmos, ao lado dessa mesma empresa catalã, com uma multinacional desenvolvedora de softwares, o que ajudaria muito o guarani. Ações como essas fazem com que o status da língua seja elevado. Ações como essas são justamente as que vão ajudar a Lei de Línguas ter status.

Fundação Yvy Marane'y - 2

Fundação Yvy Marãe’ỹ. Imagem gentilmente cedida por Miguel Ángel Verón.

 

 

PARAGUAI TEETE:

Diz-se, muitas vezes, que temos que preservar as línguas nativas, como é o caso do guarani. Para você, por que se deve preservar o guarani? Qual é a importância disso?

MIGUEL ÁNGEL VERÓN:

É preciso entender o que um grande linguista francês chamado Claude Hagège dizia: “as línguas são janelas através das quais as populações humanas põem o universo em palavras”. Cada língua, seja o guarani, seja o português, o castelhano ou qualquer outra, é uma janela, e cada uma dessas línguas representa um universo distinto. Esse mesmo linguista afirma que, quando morre uma língua, empobrece-se a mente humana.

O guarani, de alguma forma, tem muita relação com o campo, tem muita relação com a natureza, tem muita relação com a preservação do ambiente que estamos destroçando no Paraguai e, em grande medida, na América Latina. Se o guarani se debilita e morre, é certo que nossa cosmovisão – da grande maioria dos paraguaios que sabem o guarani – desaparece. Se o guarani desaparece, ou qualquer língua desaparece, morre, então, toda uma visão de mundo e toda uma cultura que essa língua veicula. Essa é a grande razão pela qual é tão importante mantermos o guarani. A forma de pensar de nós, paraguaios, está, em grande medida, sobre as bases do guarani, de modo que, se essa língua se debilita, o Paraguai perde muitíssimo. Deve-se ter em mente que, embora sejam faladas, hoje, mais de 5.000 línguas sobre a face da terra, mais de vinte delas desaparecem a cada ano. A Unesco [Organização das Nações Unidas para a Educação, a Ciência e a Cultura] adverte que, se os povos não lutarem por suas línguas, no século XXII provavelmente serão falados apenas cerca de 2.500 idiomas.

Existe também, em adição a isso, a questão da soberania. O guarani é a língua própria do Paraguai. É a língua oficial. Então, se isso se enfraquece, naturalmente que o Paraguai perde muito. Perde soberania, perde a relação e visão que temos da natureza, etc., etc.

É tão diferente a visão e a forma dos guaranis de ver o mundo. Há um provérbio guarani, por exemplo, que diz: “Ijapúvante itestígova” (“somente os que mentem apresentam testemunhas”). De onde vem isso? Bem, com os guaranis, se você me pergunta “quem levou a cadeira que estava na praça?”, e eu lhe digo “eu não levei a cadeira”, isso basta. Já lhe disse que não levei a cadeira, e é minha palavra que vale, pois a palavra é “alma” para os indígenas. A alma e a palavra não se separam. Se digo “não levei essa cadeira”, estou colocando minha alma, estou colocando minha palavra, estou colocando meu ser, e, seguramente, se estou colocando meu ser, minha alma e minha palavra, não vou mentir a você. Enquanto isso, na justiça paraguaia ou na justiça ocidental de maneira geral, em um caso judicial, uma pessoa necessariamente tem que apresentar testemunhas. Ou seja, se vamos aplicar esse modelo aos guaranis, então todos seriam mentirosos, pois todos têm que apresentar testemunhas. Essa é, então, uma visão totalmente diferente, oposta, inclusive, à forma de ver o mundo dos europeus, dos falantes de castelhano e dos falantes de português.

O camponês paraguaio diz “Ame’ẽma che ñe’ẽ” (“já dei a palavra”), e quando uma pessoa dá a palavra, dá tudo. Lamentavelmente, esses e outros valores próprios dos paraguaios estão desaparecendo em meio a este mundo globalizado e consumista.

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Notas:

[1] Como fonte, ver, por exemplo: SILVETTI, Jorge; SILVESTRI, Graciela. Territorio Guaraní. ReVista. Harvard Review of Latin America, 2015. Disponível em: <http://revista.drclas.harvard.edu/book/territorio-guaran%C3%AD&gt;. Acessado em abril de 2016.

[2] A edição n° 74 da Revista Travessia, com a gentil autorização da Missão Paz, instituição responsável pela publicação, pode ser acessada na íntegra através do seguinte linkRevista Travessia – Ed. Paraguai

[3] A Guerra da Tríplice Aliança (também conhecida como “Grande Guerra”, no Paraguai, e “Guerra do Paraguai”, no Brasil) foi um conflito que contrapôs Argentina, Brasil e Uruguai ao Paraguai entre 1864 e 1870.

[4] Em 1967, reconheceu-se o guarani como “idioma nacional” na Constituição do Paraguai, ainda que o castelhano se mantivesse como a única língua de uso oficial do país (art. 5°). Já o texto promulgado em 1992 – vigente até hoje – eleva o guarani à condição de “idioma oficial”, equiparando-o, consequentemente, ao castelhano (art. 140°). Por fim, a chamada “Lei de Línguas” (n° 4251), aprovada pela Câmara de Deputados em 9 de dezembro de 2010 e em vigor desde o dia 29 do mesmo mês, tem entre suas finalidades a garantia da vigência das línguas oficiais do Paraguai “nos três Poderes do Estado e em todas as instituições públicas” e  o estabelecimento do guarani como “objeto de especial atenção por parte do Estado, como símbolo da identidade cultural da nação, instrumento de coesão nacional e meio de comunicação da maioria da população paraguaia” (art. 3°).

A Constituição de 1967 pode ser lida no seguinte endereço eletrônico: http://www.cedep.org.py/wp-content/uploads/2012/09/CONSTITUCION-NACIONAL-1967.pdf

O texto integral da Constituição de 1992 está disponível no link abaixo: http://www.oas.org/juridico/spanish/par_res3.htm

A Lei de Línguas pode ser acessada através do seguinte endereço eletrônico: http://www.cultura.gov.py/lang/es-es/2011/05/ley-de-lenguas-n%C2%BA-4251/

[5] Em 2012, levou-se a cabo no Paraguai o “Censo Nacional de População e Moradias” – o mais longo e abrangente já realizado até hoje –, tendo entre seus objetivos a obtenção de dados mais precisos a respeito de distribuição demográfica e aspectos socioeconômicos e familiares da população do país.

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